lunes, 19 de septiembre de 2016

Día 19 - Interferencias

«El carácter se forja los domingos por la tarde.»
Ramón Eder

Perdón por no escribir ayer, pero había problemas técnicos. Me ha costado mucho arreglarlos pero ya está hecho. Un tal Negoción estaba interfiriendo las conexiones. De nada.

Feliz lunes a todos. Para mí todavía es domingo. Imagino que para todos vosotros ya será lunes. Qué rabia da que te deseen un feliz lunes. El lunes sirve como bandera para muchos aspectos de la vida, y ninguno es bueno. El lunes es horrible pero los domingos por la tarde también son bastante malos. Para mí están llenos de angustia y preocupación. La inactividad del domingo por la tarde sólo deja sitio para una cosa, para pensar en el futuro próximo. Y cuando tu futuro próximo es incierto, pensar en él no suele ser divertido. Pero la incertidumbre también tiene aspectos positivos. Es una oportunidad para hacer lo que te de la gana. Por ejemplo, yo sé que mañana no voy a tener que ir a trabajar a un sitio que aborrezca. Me voy a sentar en el salón inclinado con mi cafeto premium a buscar ofertas de trabajo que me parezcan interesantes. Sé que en esta semana venidera me va a tocar pringar, eso está claro. Pero el trabajo y el esfuerzo también son divertidos, según como se ordenen sus vicisitudes.

Así que personalmente, y corriendo el riesgo de daros mucho asco, os diré que tengo ganas de que sea lunes. Por ver qué pasa en La Casa Inclinada, más que nada. Estoy a vuestro nivel en ese aspecto, quiero decir, a mí también me maravilla lo que pasa aquí, el ir y venir de los satélites, las aventuras de los inclinados, las nuevas y viejas incorporaciones.

Algunos ejemplos rápidos:

El otro día Veganón encontró una alfombra en la basura. Le gustó mucho. Nos preguntó al Señor Primigenio y a un servidor sobre si era buena idea cogerla. Se habló un poco pero al final todo acabó en un "por qué no". La cogió. Yo tuve la habilidad de meterla antes en una caja, por si tenía mierda. ¿Por qué habrían tirado la alfombra? Ese fue un gran debate en el trayecto hasta casa. ¿Chinches? ¿Mierda? ¿Pis de perro? Veganón la metió a la lavadora y ahora está tendida en el balcón del salón inclinado.

Hoy he llegado a casa después de un paseo. Había recibido un mensaje de Jonpollón en el que avisaba de que iba a ocupar el salón con unos amigos. He entrado en la inclinada y he echado un vistazo. Ha sido increíble. Todos los colegas de Jonpollón se parecen mucho a Jonpollón. Estaban sentados en círculo en el salón, aparentemente hablando de asuntos importantes. Era como tener a ocho jonpollones discutiendo entre sí. Pero no sólo en el aspecto. Barbitas recortadas, peinados chulos. También en el tono de voz. Grave, sentencioso, alegre. Se lo he comentado a Cuevona y ha debido estar de acuerdo porque se ha reído y me ha dicho: escribe sobre eso.

El otro día llovía, y el Señor Primigenio se hizo un turbante para resguardar su cabeza. Fue con él a lo largo de media ciudad.

Ayer llegaron Veganón y el Señor Primigenio de fiesta y me encontraron en la cocina comiendo una lata de atún a cucharadas. Se descojonaron de mí.

En fin, sigamos con esto, aunque tengo un hambre de escándalo y es difícil escribir así. Voy a cocinar y sigo luego. Para mí la ardua tarea de cocinar algo que no sea basura, para vosotros el baladí de mover los ojos hacia las palabras venideras.

Bien, estomago lleno. Mientras se hacía el arroz me he echado un piti en el balcón del salón y tengo que decir que las noches en esta ciudad son bonitas. Las calles llevan un tiempo mojadas y me encanta como se reflejan las farolas en la acera.


Espero que nadie se pregunte por qué las fotos no tienen más calidad. De hecho espero que ese asunto ni siquiera le preocupe a nadie. Últimamente llueve mucho. Ha estado lloviendo casi ininterrumpidamente durante cuatro o cinco días. Algunas noches al abrir la ventana se oía el agua corriendo por las alcantarillas. Como si un río recorriera las calles. El sonido de las gotas también ha estado muy presente. Las gotas rebotando en los toldos. Las gotas rebotando en los contenedores. Las gotas rebotando en mi chubasquero. Tanto que ayer me puse un poco malo. Estornudos, mocos, dolor de cabeza. Cuevona me dio una infusión especial para el resfriado. Mis amigos ibuprofeno y flumil también me echaron una mano. Hoy he dormido doce horas y me he despertado como nuevo.

Ah, queréis saber que he hecho este fin de semana. Bueno, os cuento algunos extractos interesantes. Fui a la inauguración de una exposición de arte.


Al final no bebí mucho vino porque la verdad es que me sienta fatal. Lo que de verdad me sienta fenómeno es la birra. Aurum. Eso sí lo bebí. La expo estuvo genial y me encantó. Os traigo dos obras, una de cada autor. Espero que os gusten, aunque mi cámara no les hace justicia.



Por la noche cené en un sitio donde el Señor Julina es habitual. Se trata del famoso chino chino, también llamado chino clandeschino. No era la primera vez que iba. Es un restaurante situado en una bajera sin ventanas con una tele en la pared y un armario sobre el cual hay todo tipo de trastos. En la fachada no hay señalización de ningún tipo, sólo hay una puerta abierta. Qué les costará poner un letrero. "CHINO CHINO". La comida es auténticamente china. Es un restaurante chino para chinos. Si alguien pensaba que en el país del sol naciente se ponían moraos a base de rollitos de primavera, va a ser que no.


De izquierda a derecha: Señor Calle, Señor Rabino, Señor Julina, Señor Goliath y Señor Julina.

Esa noche fue divertida porque conocí a dos individuos interesantes. Uno de ellos me dijo algunas cosas acerca de este blog. Paso a enumerarlas.

Cosa número uno. La Casa Inclinada es una casa de taberneros y vividores.

Cosa número dos. Mucho jiji jaja pero pones una foto del sitio donde se suicida la peña.

Cosa número tres. ¿Cómo haces para tener intimidad en ese sitio?

Cosa número cuatro. Pareces un tío normal, yo imaginaba a un loco eufórico, yo imaginaba a Josu el de Eskorbuto.

La persona que dijo esas frases se llamaba Señor Black y se negó a ser fotografiado. Su amigo se llamaba Señor Pink, aquí una conversación que tuve con él:

PINK: Prueba mi cubata. 
YO: (Le doy un sorbo a la copa del Señor Pink. Tío, que igual tenía droga. Nada, confío).
PINK: ¿Qué te ha parecido?
YO: Está buenísimo.
PINK: Pues es una bebida de súper maricones.
YO: ¿Ah, sí? Pues está rico, ¿qué lleva?
PINK: Qué más da. Es una bebida súper gay de la muerte y a ti te ha gustado.
YO: Ya, y qué pasa.
PINK: ¿No te asusta el hecho de que te haya gustado una bebida de súper maricones?
YO: Pues no, ¿qué me tiene que asustar? No entiendo la relación, está cojonuda tu copa.
PINK: ¡Ay chico, qué difícil eres de violentar! ¡Siéntete un poco violento, al menos!

Como veis, salí triunfante de una encerrona rara sobre orientaciones sexuales. A qué mola. Me voy adaptando a la gran gran ciudad. Tanto el Señor Pink como el Señor Black estaban muy empeñados en que alterara un poco más mi consciencia junto a ellos, pero me resistí porque no quería tener una resaca de dos días. Esa noche terminó en el jonpollonbar, de donde rescato una conversación fugaz que tuve con una chica.

CHICA: Dejo esta cerveza aquí, no la cojas, ¿vale?
SAMURÁI: Tengo una tendencia muy fuerte a coger cervezas que no son mías, pero lucharé contra ella.
CHICA: (sin sorprenderse por mi ironía) Más te vale que lo hagas, ¿seguro que podrás, no?
SAMURÁI: Por supuesto, se me da muy bien reprimir aspectos de mi personalidad. Sé como mantener al monstruo dentro.
CHICA: (de nuevo sin sorprenderse lo más mínimo) A ver si es verdad.

(Pasan diez minutos)

CHICA: ¿El monstruo sigue dentro?
SAMURÁI: Encerrado a cal y canto.

(Samurái guiña un ojo. Chica sonríe. Samurái se siente como si fuera Jonpollón.)

El sábado por la mañana llegó un paquete del Señor Sol desde la lejana y pequeña ciudad.


Esta foto significa felicidad y fuerza.

Fui a comer a un espacio autogestionado. Lo mejor de la autogestión es la comida. Todo era vegano. Veganón se puso muy contento. Se come muy barato y hay buen rollo.

 

De izquierda a derecha: Jonpollón, Señor Primigenio y Veganón.

Y hasta aquí, porque el sábado por la noche hice cosas de persona normal y hoy he estado paseando por ahí como un perro abandonado. No se me ha acercado ningún yonqui, ni me han pedido drogas, ni me han contado historias locas de vagabundos, ni nada de nada. Aunque el sábado me crucé con uno de los tíos que me intentó robar y nos saludamos.

En fin, espero que os hayan gustado estas pequeñas vivencias. Al final tuve que limpiar nuestra lata de albóndigas porque Jonpollón estuvo a punto de tirarla. Me corté limpiándola. Soy un inútil.

Os deseo lo mejor para esta nueva semana y veremos que nos depara. ¡Fuerza e inclinación! ¡Adiós!

No hay comentarios:

Publicar un comentario