«Como no espabiles te voy a meter este bastoncito por tu pequeño recto de hobbit»
Frase de Gandalf en La Comunidad del Anillo.
Frase de Gandalf en La Comunidad del Anillo.
No me gusta cuando la gente se pone quisquillosa al usar las palabras ayer, hoy y mañana. ¿No os ha pasado que estáis contando algo y decís "hoy he hecho tal cosa"? Y la otra persona os replica: ya son más de las doce, eso lo hiciste ayer. Todas las posibilidades de acción a partir de ese momento se clasifican en dos grupos. El grupo pacífico y conciliador, y el grupo violento, reaccionario. Las opciones pacíficas van desde el simple "ya me has entendido" hasta el más completo "los objetivos pragmáticos del lenguaje se han cumplido perfectamente, ha sido inútil que me hayas interrumpido para decirme eso y ahora eres tú quien complica la transferencia de información", pasando por el "para mí el día pasa cuando me voy a dormir". Las opciones reaccionarias son más numerosas. Incluyen que simplemente te levantes y te vayas con otra persona que comprenda mejor el proceso comunicativo, pero también que le claves una estaca en el cráneo a tu interlocutor. El primer grupo despeja el camino y te permite reformar tus relaciones. El segundo destruye de forma eficaz y te permite construir encima. Todas las decisiones de la vida se pueden incluir en estos dos paquetes. Elige sabiamente.
Supongo que hay gente que habrá pensado que el relato de mi quinto día en La Casa Inclinada nunca iba a llegar. En algún momento he sufrido un desfase en el hábito de escribir este diario, pasando de hacerlo por la mañana a hacerlo por la noche. Por eso técnicamente ya estamos en el día seis, porque son más de las doce mientras escribo. Técnicamente, que palabra tan horrible. Otra con la que huir cada vez que alguien la dice. Llegados a este punto también habrá gente que pensará que este rollo se está volviendo muy pseudofilosófico. Que esto ya empieza a ser como Paulo Coelho versión andrajo. Venga, no preocuparse. Hoy os traigo hechos hechos y derechos. Canelita en rama. Canela fina. Pura droga sin cortar. Hechos que reventarán cabezas. Hechos que llevarán a pensar: no creía que eso podía pasar, no pensaba que estaba conviviendo con gente tan tarada en este planeta, el chaval de este blog debería buscar un monasterio y hacerse cura antes de que se le vaya del todo. Venga, no preocuparse.
Ayer escribí: "necesito descansar y airearme". Me bajé a la calle de las latas y me uní a tres señores. El Señor Alga, el Señor Maquinita y el Señor Julina. El Señor Alga y el Señor Maquinita tenían negocios que atender, por eso después de unas latas de birra nos desplazamos a otra parte de la ciudad. Estaba tan cansado y preocupado por mi futuro que cuando el viaje se alargó, pensé que me iba a desvanecer en cualquier momento. El largo paseo tuvo su recompensa cuando el Señor Maquinita me enseñó esto:
Os leo lo que pone.
¿BUSCAS TRABAJO?
No es necesaria Experiencia.
Edad aprox. entre 18 y 30 años.
INFORMACIÓN
Enrique: un número de teléfono que no me molesto en borrar porque estaba en la calle.
¿Soy yo o el mundo se está volviendo loco? Ahora pido feedback sincero. ¿Debería llamar? La verdad es que da miedo pero estoy desesperado. Socialmente soy el target de ese anuncio.
Después fuimos a un monte que está pegado a la ciudad. Mi estado de consciencia estaba un poco alterado. Alerta eufemismo. Vistas preciosas. Foto.
No es gran cosa pero al menos se ven las lucecitas. Pero exiliado anónimo, si no tenías dinero... ¿cómo alteraste tu consciencia? Me invitaron. A la vuelta el Señor Julina recortó el cartel de un circo que había por el suelo y el Señor Alga nos enseñó unas vallas altas que el ayuntamiento ha puesto para que la gente no se suicide.

Llegué a La Inclinada cerca de las cuatro de la mañana, fui directo a la habitación de Negoción y dormí profundamente durante diez horas. Esta mañana me he despertado con el teléfono. Era Negoción. Que saliera de la puta cama y esas cosas, que venía de camino. ¡Negoción vuelve! ¿Es Navidad? Ducha y desayuno.
El café sigue excelente. Negoción se ha portado excelente. Como un Gandalf inclinado ha llegado tambaleándose y tropezándose con las paredes, se ha tumbado en el sofá, se ha dormido diez minutos porque estaba exhausto por dos días de trabajo duro y después hemos ido a comer. ¡Todos los inclinados y d'Artagnan comiendo juntos! No se si Negoción ha pagado toda la cuenta pero al menos la mía sí la ha pagado.
De izquierda a derecha: Jonpollón, Negoción y Veganón. Majos. El café me lo ha pagado Jonpollón y después me ha dicho que me va a contratar para pegar carteles. Fetén. Veganón comenta que a este blog le hace falta más sangre. Que me meta un poco con ellos. No puedo, hombre. Igual en un futuro. El Señor Maquinita me comentaba ayer que a ver que va a pasar cuando este estilo de vida se alargue mucho y se convierta en rutina. El diario se tendrá que acabar cuando me vaya de La Casa Inclinada, supongo.
He bajado la basura. Este hecho es muy relevante (intento hacer otras tareas domésticas). Retenedlo.
Por la tarde me he ido al estudio del Señor Julina. Había estado durante otras visitas a esta ciudad. He pasado la tarde trabajando en un proyecto que tengo en común con él y pasando a limpio algunos textos. El Señor Julina también ha estado trabajando en unos gorros que está haciendo. Productivo pero así no voy a conseguir comida. Después otro clásico. Playa en bolas con Negoción, Jonpollón y satélites habituales: Sr. Julina y Sra. Ayala. En esta ocasión había unas olas descomunales y he temido por mi vida. Va una foto preciosa.
Después una visita al trabajo del Señor Maquinita. El Señor Maquinita es la pareja de la Señora Ayala. Empieza a haber como muchos personajes, ¿No? Bueno, ya los iremos conociendo mejor. ¿Os acordáis de que me gasté mis dos últimos euros en latas de comida? Pues mentí. Me sobraron veinte céntimos y me los he jugado.
Sin suerte. Después unos petacos increíbles cortesía del Señor Maquinita. Máquina. El Señor Maquinita comenta que tal vez el hecho de que exista este blog altera la realidad que trato de describir. Pero es imposible observar algo sin alterarlo. No me preocupa demasiado. También ha habido unas macamburguesas. Pero señor samurái anónimo, ¿cómo has cenado en el Mcdonalds si no tenías dinero? Me han invitado. Pero con vuelta, que el Señor Julina tampoco anda muy solvente.
Y por fin, regresando a La Casa Inclinada. Creo que la ropa tendida del segundo salón empieza a actuar como una especie animal y se está reproduciendo. A ver si mañana recojo la mía.
Y así es como el tío del blog lo vuelve a hacer. Levantando el chiringuito.
Un momento, esto no ha acabado. ¿Recordáis que después de comer he bajado la basura? Bien, pues resulta que he chorreado todo el descansillo y el ascensor, y Veganón se ha comido una bronca de la Señora Vecina Junior por mi culpa. ¿Cómo la lías tanto, puto satélite gorrón? Sí, gran cagada. Por supuesto que Veganón me ha dicho que no me preocupe y que no pasa nada. Pero aún así he pensado en pedir disculpas mañana en persona y pasar una fregona. Si le caes bien a Señora Vecina Senior igual un día te invita a comer. ¡Gran oportunidad, chicos! Habrá que probar. Un poco por ética y un poco por interés.
En fin, la casa inclinada está silenciosa, el equipo i estaba viendo una serie en el salón i pero se han debido dormir. A Negoción le he traído una sábana limpia y lo he arropado. Besito no, que te veo, se ha intentado resistir sin éxito. Sólo quedo yo escribiendo esto en el pasillo, sentado en un butacón muy raro que tienen en medio. La luz del cuarto de Negoción no funciona. Estamos en modo cueva. ¿Y la lata de albóndigas? Se mantiene a la espera. Sólo quedo yo como un ladrón en la noche, como el extraño que soy. La Casa Inclinada está tranquila y su energía positiva es como un mar en calma.
Abrazos inclinados. A dormir.








Señor Samurai,
ResponderEliminarDebes llamar, debes contarnos qué pasa después.